domingo 6 de diciembre de 2009

¡Oh, brother!


Es que cuando uno es tan adorable nunca se queda solo... :)

lunes 23 de noviembre de 2009

London, I miss you terribly.


Un billete con destino a Londres. Paso uno: Stansted Airport.
Esto va de cómo conocer Oxford Street casi igual de bien que el propio pasillo de mi casa. De cómo me acuerdo de cada vez que giraba por Bury Place y luego torcía la esquina derecha para coger Montague Street hasta llegar a la puerta azul añil del albergue. De acordarse tan nitidamente como aquella foto que hice con la réflex de mi tía el segundo día. De desayunar cereales con leche a 5 pasos del British Museum y a 50 del Soho y de Chinatown. De recorrer Piccadilly y Oxford Circus, buscando a Mario, preguntando por calles y conociendo a londinenses. Tate Museum, Covent Garden, London eye, Trafalgar Square, Buckingham Palace, Notting Hill, Hyde Park, National Gallery, St. Paul's Cathedral, London Bridge, Big Ben, Regent Street, Tower of London y pilas de sitios separados por comas. Va de ir probando los asientos de los transportes públicos sin querer levantarme de ellos. De la diferencia entre pubs y clubs, libras en el bolsillo e irme sin comprar una polaroid en el mercado de Portobello. Algo exactamente como redescubrir Marks & Spencer y casi no tener dinero para coger el bus a Luton, pero sólo casi. Y sobre todo trata de cosas tontas como la llave de la luggage room, que no la olvidaré, creo que nunca. :) Y más o menos también va de recargar la oyster card, de subir y bajar las escaleras de los buses de dos pisos, de intentar cruzar con calma un paso de cebra, de buscar dónde comprar sellos las últimas horas y de que pasaran los días sin comer en un fish and chips. De abrazar, y querer abrazar a una señora mayor adorable por cómo se despidió de mí, o de conseguir dormir con la luz encendida de la habitación de 10 camas.
Un billete con destino a Madrid. Último paso: Luton Airport.
Es raro no escuchar el despertador de MGMT de mi vecino de cama o no ver a la coreana de la litera de abajo al levantarme o no tostar el pan en el desayuno a las 8 de la mañana, hoy estoy en casa. Ya no estoy allí, ya no estoy allí, y esto está demasiado vacío aunque siga chocando con gente al andar. Esto ya no es Londres, y no me despierto en la litera roja y ya no hablo de conciertos ni de bares con música en directo con la chica de la recepción...

miércoles 28 de octubre de 2009

The Eddie Vedder's wishlist.

Todos deberíamos hacer una wishlist como la de Eddie alguna vez. Pero hacer una como la suya sería imposible. No sé cuántas veces la habré escuchado estos últimos meses pero lo bueno es que nunca me canso de ella, eso también sería imposible, por cierto. En fin, es preciosa, eso es un hecho.

viernes 23 de octubre de 2009


Esta mañana me he acordado de: ¡Vamos a Belén, vamos castores, vamos! Y de pronto he pensado que no podía faltar aquí el pequeño castorcillo... :)

jueves 15 de octubre de 2009

Psiquiatras, psicólogos y otros enfermos.

No digo que no sea entretenido. No digo que esté mal escrito y tampoco digo que no me guste la ironía que se gasta, que de hecho es lo que más me ha gustado. No es que no me haya gustado sino que le falta algo, más bien, mucho de lo que yo me esperaba. Voy a dejar de esperar algo cuando empiece a leer un libro que veo que a veces no funciona... No es que no me haya gustado, es que ahí se ha quedado y eso es lo que no me gusta. Que ahí se ha quedado, punto. Y no se ha movido.

domingo 4 de octubre de 2009

'Ben X'


¿Qué? Película belga de un chico con síndrome de Asperger. ¿Cuándo? Del 2007. ¿Comentarios? Muy muy muy recomendable, de verdad.

Crónica del pájaro que da cuerda al mundo.

He aprendido que las buenas noticias se dan en voz baja. Y en un mundo donde suenan los despertadores como éste nadie resiste a no gritarlas. Sin el pájaro que da cuerda al mundo no sonaría ese ric-ric que es hoy o ayer, y no nos levantaríamos por la mañana y todo giraría en torno a cualquier cosa mucho más disparatada que un despertador que suena a las siete de la mañana. Pero el ric-ric, por suerte, sigue sonando por ahí arriba. 890 páginas con Murakami, yo las leería otra vez.

Y el otoño ya ha empezado, ¡bieeeeeeeeeeeeeeeeen!